El nuevo grabado japonés
(shin-hanga)

Una colección de Casa Popenoe

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Fotografía de la historiadora del arte Helen Barsaloux, segunda esposa de
Wilson Popenoe. 1938 ca.

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Disposición de los grabados como se encontraban originalmente expuestos en el “baño moderno” de la Casa Popenoe.

Durante varios años nuestra colección de estampas japonesas estuvo expuesta en uno de los baños de Casa Popenoe, un lugar muy particular para el efecto, sin duda, y fue allí donde se encontraron algunas de ellas cuando la familia donó la casa a la Universidad Francisco Marroquín, en el 2007. De modo que ese baño contiguo a la habitación del botánico y coleccionista Wilson Popenoe (Topeka, Kansas, 1892–Antigua Guatemala, 1975), se convirtió en una parte importante del recorrido por la casa. Sin embargo, por motivos de conservación, las piezas fueron posteriormente desmontadas de sus marcos y trasladadas a la biblioteca de la universidad.

Aunque al principio se pensó que podría tratarse de xilografías ukiyo-e (conocidas también como estampas del mundo flotante), después de un análisis más cuidadoso, el experto en arte japonés, Amaury García, las identificó y catalogó como una interesante colección de grabados japoneses modernos, —única que se conoce con estas características en América Latina—, impresos muchos de ellos durante las primeras tres décadas del siglo XX por el editor japonés más famoso de su tiempo, Watanabe Shōzaburō (1885–1962).

Este descubrimiento nos motivó a iniciar una investigación más profunda sobre la procedencia de las piezas. Gracias al meticuloso archivo, que también donó la familia Popenoe, pudimos llegar a saber cómo fueron adquiridas las piezas por la historiadora del arte Helen Barsaloux (Chicago, 1904–Antigua Guatemala, 1961), segunda esposa de Wilson, cuando trabajaba en el departamento de educación del prestigioso Instituto de Arte de Chicago, antes de casarse con Wilson, a finales de 1938.

La exposición consta de 24 xilografías, que representan temas diversos, como el paisaje urbano, la naturaleza y el retrato, además de una reproducción de ukiyo-e y algunas fotografías. Todos los grabados fueron adquiridos por Helen, de quien guardamos también la fascinante correspondencia que mantuvo con varios editores japoneses, cuya parte más abundante es la que integran las cartas intercambiadas con el mencionado Watanabe. Además de ser ella misma coleccionista, Helen adquirió también estampas para la colección de la institución en que trabajó y paralelamente ejerció como marchante en los Estados Unidos, lo cual resultó muy beneficioso para los galeristas japoneses, que terminaron siendo seriamente afectados por la crisis generada durante la Segunda Guerra Mundial.

Martín Fernández-Ordóñez
Curador
Casa Popenoe, Universidad Francisco Marroquín

Amaury A. García Rodriguez
Director
Centro de Estudios de Asia y África, El Colegio de México